En un crucero de placer, se encuentran entre otras muchas personas,
Pepe, el protagonista de nuestra historia, y esa delicia de mujer (o al
menos, esa aparente delicia de mujer) que se llama Claudia Schifer (perdon si
la ortografia es incorrecta).
Tras una tormenta impresionante, el barco naufraga y tan solo Pepe y
Claudia (si estas leyendo esto, perdona la confianza 🙂 se salvan, yendo a
parar a una isla desierta. Con el paso del tiempo, solos y abandonados a su
suerte, deciden dedicar su tiempo a la aventura del saber, en su vertiente
«conocimiento carnal» (eufemismo lo bastante explicito como no necesitar de
mas explicaciones).
Tras muchos meses de intensas relaciones (la falta de TV se hace
notar en estos casos), Pepe se decide a hablar con Claudia:
– Claudia, he de hablar contigo. Necesito pedirte tres deseos. Crees
que podras concedermelos?
– No lo se, Pepe. Prueba a ver…
– Bien. El primero es que… Me gustaria llamarte Mariano. Te importa?
– Pues… Pues, no. Este es facil. Que mas?
– Bien. El segundo es… Te importaria sacar uno de los trajes de
hombre que hay en ese viejo baul que salvamos del naufragio y vestirte con el?
– Bueno, este es algo mas extraño, Pepe, pero tampoco me importa. De
acuerdo. Cual es el tercero?
– Pues el tercero es que quisiera hablar seriamente contigo paseando
por la playa. Vamos?
– De acuerdo.
Y aqui estan, Pepe y Claudia (perdon, Mariano), paseando por la playa
al atardecer. De repente, Pepe se detiene, se gira, pone una mano sobre el
hombro de Claudia y le dice:
– Mariano, se que no vas a creerme, pero… Llevo meses tirandome a la
Claudia Schifer.
Chistes de Aventura del saber
Kiko Hernández celebra aniversario de boda proclamando a Fran Antón su ‘domador de bestias’ y copiloto en parraques kilométricos por Nueva York
¡Atención, amantes del amor (y el drama televisivo)! Kiko Hernández está de celebración por su segundo aniversario de boda con Fran Antón, y ha querido dejar claro, vía Instagram, que su relación es todo menos aburrida. En una carta que es casi una epopeya romántica, Kiko desgrana por qué Fran no es solo su marido, sino también su:
- Mejor amigo (obvio)
- Amante (también obvio, si no, qué)
- Compañero de aventuras (¡aquí empieza lo bueno!)
- Refugio y hogar (un dos por uno muy práctico)
Pero lo más hilarante llega con las anécdotas de pareja. Parece que Fran ha ganado un «palacio entero en el cielo» no solo por aguantar la intensidad de Kiko (que él mismo admite ser «demasiado intenso»), sino por sobrevivir a sus periplos como:
- Cerrar karaokes en China ?? como si fueran suyos (¡con esa chispa latina sin saber ni papa de inglés, apostamos!)
- Ver a Kiko casi con un «parraque» después de caminar 40 kilómetros seguidos por Nueva York ? (¡eso sí que es una prueba de amor!)
- Y, por supuesto, la romántica pedida de mano en la playa de Melilla, ¡que Kiko luego repitió en su azotea con una botella de champán por los suelos! ? (porque una vez no es suficiente para la intensidad).
En resumen, una historia de amor que es más bien un tour de force por la vida, donde el drama y la aventura se dan la mano. ¡Feliz aniversario a la pareja que nos demuestra que el amor verdadero es capaz de domar hasta la bestia más intensa! ???