Esto era un tio que estaba robando en un huerto y en esto
aparecen dos guardias civiles, de esos de antes, brutos como ellos solos,
de tiempos del tio Paco, y lo cogen en faena. Y dice el guardia civil:
– !!A ver, usted, como se llama!!
Y el chorizo callado. El guardia civil insiste:
– !!Que como te llamas, te digo!!
Y el otro nada, que no responde. El guardia le pone la pistola
en la sien, vuelve a preguntar y el otro nada, que sigue sin decir nada.
Asi que el guardia civil va y le agarra las pelotas al chorizo, y
empieza a apretar con todas sus fuerzas. El chorizo empieza a sudar, y
dos lagrimones comienzan a recorrer sus mejillas. Pero ni pio. Y,
despues de un rato, el guardia civil:
– !!HE DICHO QUE ME DIGAS COMO TE LLAMAS!!
Y en un esfuerzo sobrehumano el chorizo responde:
– !Manolo…!
– !!MANOLO QUE MAS!!
– !Manolo… Manolo el Mudo!
Chistes de Callado
Un matrimonio de ancianos estan sentados en sus mecedoras, tomando
Un matrimonio de ancianos estan sentados en sus mecedoras, tomando
el sol en el porche de su casa tranquilamente, cuando de repente va la vieja
y le pega una hostia al viejo.
– Pero Maria, a que viene esto ?
– Eso es por cincuenta años de mal sexo.
Total, que se quedan callados otro rato tomando el sol, y de buenas
a primeras va el viejo y le pega una hostia a la vieja.
– Pero Pepe, a que viene esto ?
– Eso es por conocer la diferencia.
Partes del oido
Jaimito en clase:
-A ver, usted, digame las partes del oido.
-Las partes del oido….. Hummmm……..
Un tio le sopla por atras:
-(El estribo)
Y Jaimito, que se cree que va de coña, se queda callado; al cabo
de un minuto, el profesor le dice:
-El estribo, hombre!!! A ver, digame mas!
-Mas partes del oido….. Pues……
El mismo soplon:
-(El yunque)
De nuevo Jaimito no le hace ni caso y se repite la situacion:
-El yunque, hombre, cuidado que es ignorante.
Bueno, aqui se alarga el chiste con el martillo, y al final le
soplan la trompa de Eustaquio:
-(La trompa de Eustaquio)
Y Jaimito, ya harto, dice en voz alta:
-Bueno, y entonces tambien la carabina de ambrosio, la flauta de
Bartolo…