Despues del accidente
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«Le dije al policia que no estaba herido, pero cuando me quite el
sombrero», evoca un afectado, «descubri que tenia fractura de craneo».
El siguiente automovilista describe las circunstancias posteriores al
accidente que padecio: «Cuando el coche abandono la calzada, sali despedido;
mas tarde», recuerda, «me encontraron en un hoyo unas vacas sueltas».
Otro conductor da por sentado la involuntariedad que precedio al
siniestro: «Mi coche estaba correctamente aparcado cuando, retrocediendo, le
dio al otro coche».
Mas casos: «Crei que el cristal de la ventanilla estaba bajado, pero
me di cuenta de que estaba subido cuando saque la cabeza a traves de ella».
Hay tambien declarantes que recuerdan el aspecto del, segun ellos,
responsable del suceso: «La causa indirecta del accidente fue un tipo bajito
en un coche pequeño, con una boca muy grande». Otro describe con precision
el sufrimiento de la victima: «Vi una cara triste moviendose lentamente
cuando el señor mayor reboto en el techo de mi coche».
Chistes de Cara triste
Antojo
Esto es una pareja que llevan poco casados, quiero decir que el
marido acaba de sentar la cabeza.
– Mariano, tengo un antojo de caracoles, por que no te bajas a la
pescaderia a comprarme unos cuantos?
– Que antojo ni que niño muerto, si no estas embarazada!
– Por fa… Marianin…
Y el tal Mariano, sabiendo lo que le espera (o mejor dicho, lo que
no le espera) esa noche si no va, accede diciendo entre dientes
– Cagu»en!
– Y vuelvete en seguida Mariano, que te conozco.
– Descuida Maria, en cinco minutos estoy aqui.
El tal Mariano no encuentra la pescaderia abierta, asi que se va
al bar a ver si le venden una racioncilla, alli le venden los caracoles y
se encuentra con Pepe, Venancio y Bartolo, sus antiguos compañeros de
correrias:
– Hombre Mariano!
– Que pasa! Cuanto tiempo!
– Manuel (al camarero) pon 4 cañas.
– No, no, que sean tres, que es que mi mujer me esta esperando
para que le lleve estos caracoles y…
– Jo, tio, como has cambiado!.
– Es que tengo mucha prisa, porque mi mujer me espera…
– Venga hombre, y le haces ahora el feo al Manuel que tiene que
tirar una caña. Hace un huevo que no nos vemos y solo nos dices adios,
jo tio, como has cambiadao!
– Bueno, una cañita nada mas…
Cuando casi se la han bebido:
– Anda, mira!, si viene el Nacho por ahi!.
– Manuel, pon otra ronda!
– Pero yo me voy que mi mujer me puede matar.
– Que triste, tio, como has cambiado! ni siquiera vas a saludar al
Nacho, con todas las juergas que nos hemos pasado.
– Bueno, pero solo saludarle.
Al final se toman otra ronda, otra y otra, cogen un colocon que te
pasas, se van a todas las fiestas de los pueblos en un radio de 50 km y al
cabo de tres dias le dejan al Mariano y a sus caracoles a la puerta de casa.
El Mariano no sabe que hacer hasta que se le ocurre una idea, sube a su
piso, pone a los caracoles en la escalera y llama a su puerta. Cuando abre
su mujer, le dice a los caracoles:
– Venga, vamos! otro escalon! que ya es el ultimo!