Dios mio que chistes tan perversos!, es que me da verguenza
hasta leerlos, (no sabras alguno mas?), que horror en fin me siento
como aquellas pobres monjitas a cuyo convento, un dia llegaron
unos bandoleros encapuchados y les dijeron
OS VAMOS A VIOLAR A TODAS!!!
pobrecitas, fijate si son buenas que hasta en esas condiciones
dijo una «por lo menos dejen tranquila a la madre superiora»,
a lo que respondio la madre superiora que si habian dicho a todas
tenia que ser a todas.
Chistes de Dios mio
Son cuatro madres que estan hablando de sus hijos sacerdotes
Son cuatro madres que estan hablando de sus hijos sacerdotes. La
primera dice :
– Mi hijo es monseñor, y cuando entra en una sala la gente se pone
de pie y le saluda diciendo «Buenos dias, Monseñor».
La segunda no puede ser menos, y dice:
– Mi hijo es obispo, y cuando entra en una sala la gente se pone de
pie y le saluda diciendo «Buenos dias, Excelencia».
La tercera dice :
– Mi hijo es cardenal, y cuando entra en una sala la gente se pone
de pie y lo saluda diciendo «Buenos dias, Eminencia».
Pero el hijo de la cuarta madre es un cura normal y corriente, asi
que va esta tia y dice:
– Mi hijo mide 2 metros 20 y pesa 215 kilos, asi que cuando entra en
una sala la gente dice «Oh, Dios mio».
Esta un vasco cazando y le dice a otro tio (no vasco claro).
Esta un vasco cazando y le dice a otro tio (no vasco claro):
– Desde aqui le puedo pegar a aquel pato entre los ojos.
– Imposible.
Va, dispara, le pega entre los ojos, y dice el otro:
– Dios mio !!
– Oye no, hombre, puedes llamarme Pachi.
Esto es un tio que va al medico.
Esto es un tio que va al medico:
– Mire doctor, llevo unos dias que me encuentro fatal, tengo
nauseas, no me apetece comer, me siento debil…
– Bueno, mire, vamos a hacerle unas pruebas, y viene por aqui la
semana que viene, vale?
Pasa una semana, y vuelve el tio a la consulta:
– Bueno, que conclusiones han sacado de mis pruebas?
– Pues mire, lamento decmrselo, pero tiene usted la enfermedad de
Wilkinson.
– Dios mio, que me dice!!!, Y eso es grave?
– No tenemos ni idea, señor Wilkinson.
Un anciano judio esta caminando por la playa con su unico nieto
Un anciano judio esta caminando por la playa con su unico nieto,
cuando de repente viene una ola enorme y se lleva al niño. El hombre levanta
su mirada al cielo e implora :
– Oh, Dios mio, que te he hecho yo para que me arrebates a mi unico
nieto ? Mi hijo me echara las culpas a mi, y su esposa morira de la pena.
Como puedes ser tan cruel ?
Entonces viene otra ola, tan grande como la primera, y deja al niño
salvo y sano en la playa. El viejo mira un momento al niño, y luego vuelve
a levantar la mirada al cielo y dice, abriendo las manos :
– Pero Dios, antes llevaba un sombrero.
Es una madre con una hija que es casi tan fea como tu, osea no se
Es una madre con una hija que es casi tan fea como tu, osea no se,
diria que mas incluso. (oye no te lo tomes en serio que tampoco eres tan feo
no?). Y esto que estan en un tren en su compartimento y entra un hombre y al
abrir la puerta exclama: Dios mio que espanto! mientras mira a la hija y sale
de alli a toda velocidad. Al poco tiempo entra una mujer y de nuevo al ver
aquello sale despavorida santiguandose de manera frenetica y murmurando cosas
raras. Despues llega un paleto abre la puerta, observa el comportimento y
tranquilamente se sienta al lado de las dos mujeres. En esto la madre empieza
a decir: ves hija que alegria que la gente no sea maleducada, y a repetirlo
una y otra vez. El paleto mientras tanto saca un melon y se lo empieza a
devorar. Cuando termina se queda mirando por todo el compartimento hasta que
dice:
– Oiga señora, la bestia come mondas?
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
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Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una
mujer llamada Esther. El le propone ir juntos al cine, ella
acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después el le invita
a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose
regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún
otro.
–
Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le
ocurre a Esther y, sin pensarlo realmente, ella dice:
–
– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?
–
Y entonces se hace el silencio en el coche. A Esther le parece
un silencio estruendoso. Ella piensa: – Vaya, me pregunto si le
habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente
restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy
tratando de forzarle a alguna clase de obligación que el no
desea, o sobre la que no está muy seguro.-
–
Y Luis esta pensando: – Vaya. Seis meses.-
–
Y Esther piensa: – Pero yo tampoco estoy segura de querer esta
clase de relación. A veces me gustaría tener un poco más de
libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente
quiero que nos mantenga en la dirección a la que nos estamos
dirigiendo lentamente… quiero decir, ¿hacia donde vamos?
¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de
intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida
juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Es que
conozco realmente a esta persona?-
–
Y Luis piensa: – …así que eso significa que fue… veamos…
febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de
dejar el coche en el taller, o sea que… veamos el
cuentakilometros… ¡Coño! Tengo que cambiarle el aceite al
coche.-
–
Y Esther piensa: – Está disgustado. Puedo verlo en su cara.
Quizás estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere
más de nuestra relación, mas intimidad, mas compromiso; quizás
el ha notado –antes que yo- que yo estaba sintiendo algunas
reservas. Si, apuesto a que es eso. Por eso es tan renuente a
decir nada sobre sus propios sentimientos. Tiene miedo de ser
rechazado.-
–
Y Luis piensa: – Y voy a tener que decirles que me miren la
transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan,
todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten
echarle la culpa al frío. – ¿Qué frío? Hay 30_C fuera, y esta
cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago a esos
ladrones incompetentes 60.000 pelas.-
–
Y Esther esta pensando: – Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo
estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable,
haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me
siento. Simple y llanamente, no estoy segura.-
–
Y Luis piensa: – Probablemente me dirán que solo tiene tres
meses de garantías. Eso es justo lo que van a decirme, los
capullos.-
–
Y Esther esta pensando: – Quizás soy demasiado idealista,
esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando
estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una
persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me
importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una
persona que sufre por causa de mi egocéntricas fantasías
románticas de colegiala.-
–
Y Luis piensa: – ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una
garantía. Cogeré su garantía y la…-
–
– Luis -dice Esther en alto- ¿Qué? – dice Luis, sorprendido
–
– ¿Por favor, no te tortures así! -dice ella, con un inicio de
lagrimas en sus ojos. – Quizás nunca debí haber dicho… Oh,
Dios, me siento tan…- Se interrumpe, sollozando.
–
– ¿Qué? – dice Luis
–
– ¡Soy tan tonta! – solloza Esther -. Quiero decir, ya se que no
hay tal caballero. Realmente lo se. Es estúpido. No hay
caballero, ni caballo.
–
– ¿No hay caballo? – dice Luis.
–
– Piensas que soy tonta, ¿verdad? – dice Esther
–
– ¡No! – dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta
adecuada
–
– Es solo que… solo que… necesito algo de tiempo – dice
Esther.
–
Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo
rápido que puede, trata de decir una respuesta segura.
Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:
–
– Si – dice
–
Esther, fuertemente emocionada, toca su mano:
–
– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso?! – dice ella
–
– ¿El que? – dice Luis
–
– Eso sobre el tiempo – dice Esther
–
– Oh, – dice Luis -, si, claro.
–
Esther se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en
sus ojos, haciendo que el se ponga muy nervioso sobre lo que
ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un
caballo. Al final, ella dice:
–
– Gracias, Luis
–
– Gracias – dice Luis
–
Entonces el la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma
torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras
que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende
la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una
retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que
nunca ha oído hablar. Una débil voz en los mas recónditos
rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el
coche, pero esta bien seguro de que no hay forma de que pudiese
entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello.
(Esta es también la política de Luis acerca del hambre en el
mundo).
–
Al día siguiente Esther llamara a su mejor amiga, o quizás dos
de ellas, y hablaran sobre la situación sobre seis horas
seguidas. Con doloroso detalle, analizaran todo lo que ella dijo
y todo lo que el dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez,
examinando cada palabra, y gesto por nimios significados,
considerando cada posible ramificación. Continuaran discutiendo
el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, nunca
llegando a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de
el, tampoco.
–
Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un
amigo común suyo y de Esther, durante los anuncios, fruncirá el
ceño y dirá:
–
– Raúl, ¿tu sabes si Esther tuvo alguna vez un caballo?
–
Nada mas, un saludo a todas aquellas mujeres que igual que
Esther siguen viviendo en ese castillo de Hadas.
En Italia hay una crisis y el sector de la avicultura
En Italia hay una crisis y el sector de la avicultura esta
arruinandose, asi que un dia va un representante de las granjas de pollos
a ver al Papa y le dice:
– Mire, estamos dispuestos a hacer un donativo a la Iglesia de
un millon de dolares si cambia la Biblia, y donde dice «el pan nuestro
de cada dia» pone «el pollo nuestro de cada dia».
– No.
– Bueno, diez millones.
– No.
– Cien millones.
– Hum… es que comprenda que no podemos manipular la palabra
de Dios…
– Mil millones.
– De acuerdo.
Un par de dias despues, el Papa se reune con el Consejo General
del Vaticano y les dice:
– Tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que hemos
ganado mil millones de dolares. La mala es que hemos perdido nuestro
contrato con el gremio de panaderos.
Rabino – Oye, y tu como repartes el dinero de la
Rabino – Oye, y tu como repartes el dinero de la colecta de tus
misas ?
Cura – Pues mira, agarro la cesta y tiro el dinero al aire;
lo que vuelve a caer dentro de la cesta es para Dios,
y lo que cae al suelo es para mi. Y tu que haces ?
Rabino – Pues parecido… yo dejo que sea Dios mismo quien tome
todo el dinero que necesite, asi que le doy la vuelta a
la cesta, y todo el dinero que llegue al suelo es mio,
lo que desaparezca en el aire es para Dios.