Latin:
Vine, vi, compre: Veni, Vedi, Visa.
Chistes de Latin
Kiko Hernández celebra aniversario de boda proclamando a Fran Antón su ‘domador de bestias’ y copiloto en parraques kilométricos por Nueva York
¡Atención, amantes del amor (y el drama televisivo)! Kiko Hernández está de celebración por su segundo aniversario de boda con Fran Antón, y ha querido dejar claro, vía Instagram, que su relación es todo menos aburrida. En una carta que es casi una epopeya romántica, Kiko desgrana por qué Fran no es solo su marido, sino también su:
- Mejor amigo (obvio)
- Amante (también obvio, si no, qué)
- Compañero de aventuras (¡aquí empieza lo bueno!)
- Refugio y hogar (un dos por uno muy práctico)
Pero lo más hilarante llega con las anécdotas de pareja. Parece que Fran ha ganado un «palacio entero en el cielo» no solo por aguantar la intensidad de Kiko (que él mismo admite ser «demasiado intenso»), sino por sobrevivir a sus periplos como:
- Cerrar karaokes en China ?? como si fueran suyos (¡con esa chispa latina sin saber ni papa de inglés, apostamos!)
- Ver a Kiko casi con un «parraque» después de caminar 40 kilómetros seguidos por Nueva York ? (¡eso sí que es una prueba de amor!)
- Y, por supuesto, la romántica pedida de mano en la playa de Melilla, ¡que Kiko luego repitió en su azotea con una botella de champán por los suelos! ? (porque una vez no es suficiente para la intensidad).
En resumen, una historia de amor que es más bien un tour de force por la vida, donde el drama y la aventura se dan la mano. ¡Feliz aniversario a la pareja que nos demuestra que el amor verdadero es capaz de domar hasta la bestia más intensa! ???
¡Alerta de glamur real! La Reina Letizia cumple 53 y desvela su ‘joyero más personal’… que incluye un anillo que cuesta menos que una cena VIP y ¡joyas con más historia que el Palacio Real!
¡Ah, el misterioso mundo de la joyería real! Con motivo del 53 cumpleaños de la Reina Letizia, nos adentramos en su ‘joyero más personal’. Y cuando decimos personal, nos referimos a piezas que van desde regalos de otros reyes hasta anillos de 135 euros… ¡todo muy íntimo, claro! ?
- Los pendientes de estrella de Chanel: ¿Sabías que los recibió por el nacimiento de la Princesa Leonor? Porque, ¿qué mejor regalo para un recién nacido que algo que no puede usar hasta décadas después? ?
- El collar olvidado: Hubo un collar de platino y zafiros que la Reina lució en su preboda en 2004 y… ¡que no volvió a ver la luz hasta 20 años después! Parece que a veces la realeza también olvida dónde guardó las cosas importantes. ?
- El anillo con mensaje: Su joya ‘más simbólica’ es un anillo de Coreterno con la frase ‘el amor todo lo mueve’. Un mensaje profundo para una pieza que usa más que su móvil, ¡y que se cree fue un regalo de su esposo, el Rey!
- El ‘Anillo de la Reina’ de 135 euros: Pero la verdadera estrella del show es un anillo de Karem Hallam que cuesta solo… ¡135 euros! Sí, has leído bien. Un precio tan ‘humilde’ para una Reina que lo rebautizaron como el ‘Anillo de la Reina’. ¡La democratización de la joyería real, oye! Es la prueba de que no todo el brillo viene con un precio de etiqueta estratosférico.
- El brazalete ‘llamativo’: Y para rematar, el brazalete Acacia de Suma Cruz, que, aunque ‘no es de las más simbólicas’, es de las ‘más llamativas’. Porque a veces, solo quieres algo que brille y haga ruido, ¿verdad? ?
En resumen, el joyero ‘personal’ de la Reina es una mezcla fascinante de historia, regalos reales y alguna que otra pieza sorprendentemente accesible. ¡Quién diría que ser Reina podría ser tan… relatable!
Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes
Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes se
consideraba los hombres mas veloces del mundo, discutian al calor de las
copas:
– Pues yo – decia el Parisino – puedo subirme a lo mas alto de la
Eiffel, tirar un par de cubos de hielo y bajar corriendo hasta la planta
baja a recogerlos con una copa.
– Eso no es nada – decia el Neoyorquino – mi ultima hazaña fue
tirar una moneda desde el Empire State, bajar corriendo hasta la calle y
recibirla en mi bolsillo.
A lo que el mexicano respondio:
– Es que acaso no les conte de aquella vez que me subi a la torre
latinoamericana?… desde lo mas alto, me baje los pantalones y tire una
zurrada…
– Si, si, el resto lo sabemos – dijeron los otros dos – corriste
hasta abajo y atrapaste la mierda con un retrete…
– No. Cuando llegue abajo y mire hacia arriba todavia alcance a
verme el trasero.