Un aleman, un americano y un polaco estan de viaje por un pais del
tercer mundo cuando son acusados de haber asesinado al presidente. El
problema es que en el juicio no se puede decidir cual de los tres es el
asesino, asi que deciden ejecutar a los tres en la guillotina.
Primero van a ejecutar al aleman y le preguntan cual es su ultimo
deseo. El aleman mira tristemente alrededor suyo, pero de repente se anima
y pide un cigarrillo. La gente se queda extrañada, pero bueno, le dan el
cigarrillo, el aleman se lo fuma, y luego se dirige a la guillotina. Total,
que se agacha, sueltan la cuerda, y la cuchilla empieza a caer… pero
cuando la cuchilla esta a punto de cortarle el cuello, repentinamente se
queda parada a unos centimetros de su cuello. Entonces todo el mundo empieza
a gritar «milagro, milagro, Dios nos quiere decir que el aleman no fue el
asesino», y van y le sueltan.
A continuacion van a ejecutar al americano, y pasa lo mismo; al
principio mira resignadamente su ultimo amanecer, le lanza una mirada
languida a la guillotina, se pone contento, y cuando le piden su ultimo
deseo pide una cerveza, y de nuevo la cuchilla se para a escasos centimetros
de su cuello, asi que le sueltan.
Finalmente, cuando van a ejecutar al polaco y le preguntan cual es
su ultimo deseo, va y contesta :
– Joder, esta broma no tiene gracia, que os creeis, si yo ya he
visto el nudo en la cadena de la cuchilla…
Chistes de Tercer mundo
SOLO TRES VECES INFIEL
SOLO TRES VECES INFIEL
———————-
Alberto y Mariela estaban próximos a celebrar sus Bodas de
Plata matrimoniales. Una tranquila noche de viernes, cuando
estaban próximos a apagar la luz e irse a dormir, Alberto con
voz muy suave y tono algo tímido soltó la pregunta como un
cañonazo:
-«Gordita, ¿tú alguna vez me has sido infiel en estos años?»
-«Ay… bobito, tú si preguntas unas cosas, ¿cómo se te ocurre?
Claro que no.»
-«Seguro, gordita… ¿nunca, nunca?»
-«Y ahora que fue lo que se te metió en la cabeza? Te digo que
nunca… cielito!»
-«Pero no te molestes… es sólo que hay días en que esas ideas
aparecen… no es que a estas alturas me moleste, pero es que
las dudas me matan».
Mariela permaneció un rato en silencio, abrazó a Alberto y
acercando su cara a la mejilla le susurró:
-«Mira mi cielo… si de verdad no te molesta y te hace estar
más tranquilo… sí, en estos 25 años te fui infiel 3 veces…».
Alberto alcanzó a tener un primer impulso de reaccionar pero se
tranquilizó, respiró profundo y con voz pausada le dijo a su
mujer:
-«¿Tres veces? ¿Y eso? Ahora no me vayas a dejar lleno de
dudas…»
-«Cielito, no le des más vueltas… fue hace tanto tiempo…»
-«No, cuéntame… te juro que es mejor, gordita».
-«Bueno. ¿Recuerdas hace como veinte años cuando querías comprar
la casa y en el banco no te querían hacer ningún préstamo?
Recuerdas que un día el gerente en persona vino, trajo los
papeles, te dio un plazo más amplio y con menores intereses?».
-«¿De verdad hiciste ese sacrificio para que yo lograra mi
sueño?» Ella movió la cabeza tímidamente y lo miró con cautela.
-«Tú sí eres la mujer más maravillosa del mundo… pero
cuéntame… ¿y la segunda?»
-«Ay cielito, ¿para qué quieres saber más? Déjalo así».
-«Por favor, dime… cuéntame».
-«Recuerdas cuando te dio el infarto triple… ¿recuerdas que no
teníamos cómo pagar la cirugía? ¿Recuerdas que sorpresivamente
el Doctor Haldemann se ofreció espontáneamente a hacer la
operación, viaje desde Houston y luego nunca cobró la cuenta?».
Alberto la abrazó, la besó y con voz entrecortada le dijo:
-«Mi amor, ¿de verdad tú llegaste hasta esos extremos por amor a
mí? Definitivamente tú eres la mejor esposa del mundo.» Mariela
sonrió y dejó escapar un suspiro de alivio.
-«Pero, cuéntame, ¿y la tercera?».
-«¡Ayyy Alberto no más!».
-«Por favor, no me dejes con esa espinita, cuéntame».
-«Recuerdas… cuando resolviste que querías ser presidente del
club de golf…. recuerdas que te hacían falta los votos de
otros 32 socios… ¿recuerdas que sorpresivamente barriste en la
elección?!!!