USAir concede gratis a sus empleados un cierto numero de viajes
en los vuelos de la compañia por año, con la condicion de que en caso
de que el vuelo se llene tienen que ceder su puesto a los pasajeros de
pago. Resulta que un empleado cuyo apellido es Gay iba a hacer uso de
este privilegio y se sento en el asiento central de un tresillo. Al cabo
de un rato aparecio un pasajero cuyo asiento era el que ocupaba el señor
Gay, que se movio hacia la ventanilla. Posteriormente el asiento del
pasillo fue ocupado, y mas tarde no quedaban plazas libres. Una azafata
se acerco entonces y le pregunto al pasajero del centro:
– Perdone, es usted Gay ?
– …Pues la verdad es que si… (con cara de alucine)
– Lamento decirle que tenemos un pasajero de mas. Tendra que
bajarse del avion y esperar al proximo vuelo.
Entonces el señor Gay, en la ventanilla, le dice a la azafata:
– Perdone, aqui hay un error. Yo soy Gay.
Y el pasajero del pasillo, indignado:
– Yo tambien soy gay! Y no pueden echarnos a todos!
Chistes de Daba - Página 3
Von Neumann tenia la costumbre de escribir en la pizarra las
Von Neumann tenia la costumbre de escribir en la pizarra las
soluciones de los deberes que mandaba. Por supuesto, los estudiantes le
preguntaban como hacer los problemas, no solo la solucion. En cierta ocasion,
uno de ellos intento ser mas diplomatico que simplemente preguntarle como se
hacia el problema.
– Profesor, este problema se podria hacer de otra forma ?
– Dejame que piense… si.
Y siguio escribiendo soluciones en la pizarra.
Un indio en un bar
Un indio va a un bar del oeste americano. Se le acerca el barman a
preguntarle que quiere y este le dice:
– Indio fuerte querer bebida fuerte.
El barman le pasa un whisky de patata que podria matar a un caballo,
pero el indio se queda igual y se va. Vuelve al dia siguiente y dice:
– Bebida de ayer bebida de niños, indio fuerte querer bebida fuerte.
El camarero se le queda mirando asombrado y le prepara un coctel con
el mismo whisky matarratas y aguardiente mejicano concentrado.
– Tome, ahi tiene algo fuerte.
El indio se lo toma y se va. Vuelve al dia siguiente y dice:
– Lo de ayer no ser fuerte. Indio fuerte querer bebida fuerte.
Desesperado, el barman decide darle algo fuerte de verdad: mezcla
vodka, aguardiente, alcohol, polvora, pimienta, guindillas de Albacete, un
poco de lejia y un poco de pure de alubias que le quedaba de la semana
anterior. Se lo da al indio y le dice:
– Esto solo es para hombres fuertes.
El indio se va y el barman se queda riendo entre dientes. Vuelve el
indio al dia siguiente y el barman, asombrado de verlo todavia vivo le
pregunta:
– Que tal?
– Muy bien, indio fuerte y bebida fuerte. Ayer tirar pedo y quemar
caballo!!
Era una sequia tan larga, tan larga, tan larga, que las
Era una sequia tan larga, tan larga, tan larga, que las vacas daban
la leche en polvo.
Se dice que un ‘profesional’ tuvo la genial idea de meterse
Se dice que un ‘profesional’ tuvo la genial idea de meterse en una
tienda y mirar si habia gente, o policias, o como escapar, etc., mientras le
pedia cambio de un billete de 20 $ al dependiente. El de la tienda le dijo
que lo sentia, que los de seguridad se acababan de llevar todo el dinero y que
solo le quedaban unos 15 $ en la caja. El ladron no se corto un pelo, saco la
pistola y le dijo que le diera los 15 dolares. Luego se largo, olvidandose el
billete de 20 $ encima del mostrador.
Resulta que para entrar al cielo, había una entrada para hombres
Resulta que para entrar al cielo, había una entrada para hombres y
una para mujeres. Por la entrada de hombres, había dos puertas, una
con un letrero que decía: «MI MUJER MANDABA EN MI CASA»; y otra con
un letrero que decía «YO MANDABA EN MI CASA». Y como es de
suponerse, en la primera puerta, había una cantidad enorme de
hombres esperando, mientras que en la segunda puerta, no había
nadie. Hasta que de repente, al llegar al cielo, uno de los
interesados por pasar, tomó la opción de entrar por la segunda
puerta. Todos los presentes se sorprendieron muchísimo, y
cuchicheaban entre sí, hasta que por fin alguien se animó a ir a
preguntarle al recién llegado el por que había elegido esa puerta,
a lo que el hombre respondió: – » Es que mi mujer me dijo que me
formara aquí».
Unos ladrones aficionados lograron esta hazaña .
Unos ladrones aficionados lograron esta hazaña :
– Amenazaron a un anciano para que les diese la droga.
– Finalmente tuvieron que contentarse con sus pastillas para el
corazon.
– Cuando salian de la casa del anciano, arrancaron un abrelatas
electrico de la pared, creyendo que era un telefono, para que no llamase a
la policia.
– Acosados por la policia, se perdieron en las carreteras de Florida.
– Atravesaron la valla de un control en mitad de una de las carrete-
ras, haciendo gestos obscenos al policia que la guardaba, mientras…
– Entraban a toda pastilla dentro de una base militar.
Era una iglesia tan estrecha, tan estrecha, tan estrecha, que el
Era una iglesia tan estrecha, tan estrecha, tan estrecha, que el
cura daba las hostias de canto.
Entra un tipo a una cafeteria y le pide un cafe solo al camarero
Entra un tipo a una cafeteria y le pide un cafe solo al camarero. Al
terminar, el cliente pregunta:
– Cuanto es ?
– trece pesetas.
El cliente, bastante malvado, se saca trece monedas de una
peseta, es decir trece pesetas, y las va tirando una a una en diferentes
direcciones (una detras de las botellas, otra dentro de la ensaladilla, otra
encima de la lampara, otra en el vaso de un borracho que andaba por alli,
etc…). Obviamente, el camarero se cabrea pero muy jodido las recoge (por
aquello de «el cliente siempre tiene la razon»).
Al dia siguiente, el cliente vuelve y otra vez le tira las trece
pesetas pa todos lados (esta vez el borracho tapo el vaso a tiempo). Asi van
pasando los dias hasta que una mañana, el tio no tiene suficientes pesetas,
con lo que paga con una moneda de cinco duros (25 pesetas, para los no
familiarizados con el lenguaje). El camarero al verla piensa:
– JA!!!! Esta es la mia, el cabronazo este se va a enterar ahora.
Y dice:
– Caballero, su cambio.
Y empieza a tirarle las doce pesetas de la vuelta en todas las
posibles direcciones. Cuando acaba, todo sonriente y satisfecho, el cliente
lo mira con tranquilidad y dice al tiempo que pone una peseta en la barra:
– Me da otro cafe ?
Dos viejecitos.
Dos viejecitos:
– Oye, te acuerdas de cuando estabamos en Vietnam, y nos daban
aquellas pastillas para que no persiguiesemos a las mujeres ?
– Si, que pasa ?
– Que han empezado a funcionar.