Va un argentino a pasear a La Coruña y decide comprar cigarrillos
en un pequeño quiosco y dice:
– Hola, che. No me vendes cigarros?
– Disculpe, pero no le comprendo -responde el gallego.
– Cigarros, gaita. Delos que se fuma, che. Que tenes!
– Usted querra decir «pitillos».
– Si, si. Pitillos, dale! Ah, y dame fosforos tambien.
– Disculpe nuevamente…
– Fosforos! Para encender los pitillos, como les decis vos, che!
– Oh, si. Usted querra decir cerillas.
– Lo que sea, boludo! Dale que se me hace tarde.
El gallego le cobra pero el argentino a pesar de su enojo le
pregunta como para reirse de el:
– Y decime, gaita. Aqui a los hijos de puta, como les llaman?
El gallego respira profundo y responde:
– Pues fijese Ud., aqui a los hijos de prostitutas no los llamamos,
aqui vienen solos por Aerolineas Argentinas.