Una rubia:
– Creo que mi ginecologo esta chiflado. Me he dicho que beba un
vaso de zumo de zanahoria despues de un baño de agua caliente.
– Mujer, lo mismo necesitas las vitaminas de las zanahorias…
– No, si no es eso; es que como narices espera que me beba un
baño de agua caliente!
Chistes de Eco - Página 6
¿Por qué los leperos plantan las naranjas de 3 en 3?
¿Por qué los leperos plantan las naranjas de 3 en 3? Para recoger Trinaranjus.
Debate
Pues el otro dia vi en un debate en la tele que la densidad de los
lobos en Minnesota esta disminuyendo.
– Que tonteria.
– Eso pense yo, pero el caso es que los ecologistas no se ponian de
acuerdo ni entre ellos mismos.
– P
Cuantos trabajadores en Rocky Flats, una planta de fabricacion de
Cuantos trabajadores en Rocky Flats, una planta de fabricacion de
componentes para armas nucleares en Golden, Colorado, hacian falta para
cambiar una bombilla ? Dieciseis, y no es un chiste. En una circular interna
se recomendaba un nuevo procedimiento de seguridad para reemplazar cierta
bombilla en un sistema de alarma, situada en un lugar bastante critico, que
implicaba a dieciseis personas y duraba cuatro horas y cuarto (si todo iba
bien, claro)
Norbert Weiner era el tipico matematico despistado
Norbert Weiner era el tipico matematico despistado. En cierta
ocasion su familia se mudo a un pueblo muy cercano a donde vivian antes. Su
esposa, conociendole, decidio mandarle al MIT como todos los dias, y ella
se encargo de la mudanza. Tras repetirle cientos de veces (quizas mas) que
se mudaban tal dia, el dia D le dio una hoja de papel con la nueva
direccion, porque estaba absolutamente segura de que iba a olvidar.
Desgraciadamente, uso este papel para resolverle por la otra cara una duda
a un estudiante.
Cuando volvio por la tarde a su casa, por supuesto, se olvido de que
se habian mudado. Su primera reaccion al llegar a su antigua casa y verla
vacia fue la de pensar que le habian robado, y entonces recordo lo de la
mudanza. Como tampoco conseguia recordar a donde se habian mudado y no tenia
el papel, salio a la calle bastante preocupado, y vio una chica que se
acercaba; entonces la dijo :
– Perdone, pero es que yo vivia aqui antes y no consigo recordar…
– No te preocupes, papa, mama me ha mandado a recogerte.
(Hay que decir que era de noche y no se veia bien.)
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
————————-
Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una
mujer llamada Esther. El le propone ir juntos al cine, ella
acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después el le invita
a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose
regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún
otro.
–
Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le
ocurre a Esther y, sin pensarlo realmente, ella dice:
–
– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?
–
Y entonces se hace el silencio en el coche. A Esther le parece
un silencio estruendoso. Ella piensa: – Vaya, me pregunto si le
habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente
restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy
tratando de forzarle a alguna clase de obligación que el no
desea, o sobre la que no está muy seguro.-
–
Y Luis esta pensando: – Vaya. Seis meses.-
–
Y Esther piensa: – Pero yo tampoco estoy segura de querer esta
clase de relación. A veces me gustaría tener un poco más de
libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente
quiero que nos mantenga en la dirección a la que nos estamos
dirigiendo lentamente… quiero decir, ¿hacia donde vamos?
¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de
intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida
juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Es que
conozco realmente a esta persona?-
–
Y Luis piensa: – …así que eso significa que fue… veamos…
febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de
dejar el coche en el taller, o sea que… veamos el
cuentakilometros… ¡Coño! Tengo que cambiarle el aceite al
coche.-
–
Y Esther piensa: – Está disgustado. Puedo verlo en su cara.
Quizás estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere
más de nuestra relación, mas intimidad, mas compromiso; quizás
el ha notado –antes que yo- que yo estaba sintiendo algunas
reservas. Si, apuesto a que es eso. Por eso es tan renuente a
decir nada sobre sus propios sentimientos. Tiene miedo de ser
rechazado.-
–
Y Luis piensa: – Y voy a tener que decirles que me miren la
transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan,
todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten
echarle la culpa al frío. – ¿Qué frío? Hay 30_C fuera, y esta
cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago a esos
ladrones incompetentes 60.000 pelas.-
–
Y Esther esta pensando: – Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo
estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable,
haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me
siento. Simple y llanamente, no estoy segura.-
–
Y Luis piensa: – Probablemente me dirán que solo tiene tres
meses de garantías. Eso es justo lo que van a decirme, los
capullos.-
–
Y Esther esta pensando: – Quizás soy demasiado idealista,
esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando
estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una
persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me
importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una
persona que sufre por causa de mi egocéntricas fantasías
románticas de colegiala.-
–
Y Luis piensa: – ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una
garantía. Cogeré su garantía y la…-
–
– Luis -dice Esther en alto- ¿Qué? – dice Luis, sorprendido
–
– ¿Por favor, no te tortures así! -dice ella, con un inicio de
lagrimas en sus ojos. – Quizás nunca debí haber dicho… Oh,
Dios, me siento tan…- Se interrumpe, sollozando.
–
– ¿Qué? – dice Luis
–
– ¡Soy tan tonta! – solloza Esther -. Quiero decir, ya se que no
hay tal caballero. Realmente lo se. Es estúpido. No hay
caballero, ni caballo.
–
– ¿No hay caballo? – dice Luis.
–
– Piensas que soy tonta, ¿verdad? – dice Esther
–
– ¡No! – dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta
adecuada
–
– Es solo que… solo que… necesito algo de tiempo – dice
Esther.
–
Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo
rápido que puede, trata de decir una respuesta segura.
Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:
–
– Si – dice
–
Esther, fuertemente emocionada, toca su mano:
–
– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso?! – dice ella
–
– ¿El que? – dice Luis
–
– Eso sobre el tiempo – dice Esther
–
– Oh, – dice Luis -, si, claro.
–
Esther se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en
sus ojos, haciendo que el se ponga muy nervioso sobre lo que
ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un
caballo. Al final, ella dice:
–
– Gracias, Luis
–
– Gracias – dice Luis
–
Entonces el la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma
torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras
que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende
la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una
retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que
nunca ha oído hablar. Una débil voz en los mas recónditos
rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el
coche, pero esta bien seguro de que no hay forma de que pudiese
entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello.
(Esta es también la política de Luis acerca del hambre en el
mundo).
–
Al día siguiente Esther llamara a su mejor amiga, o quizás dos
de ellas, y hablaran sobre la situación sobre seis horas
seguidas. Con doloroso detalle, analizaran todo lo que ella dijo
y todo lo que el dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez,
examinando cada palabra, y gesto por nimios significados,
considerando cada posible ramificación. Continuaran discutiendo
el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, nunca
llegando a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de
el, tampoco.
–
Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un
amigo común suyo y de Esther, durante los anuncios, fruncirá el
ceño y dirá:
–
– Raúl, ¿tu sabes si Esther tuvo alguna vez un caballo?
–
Nada mas, un saludo a todas aquellas mujeres que igual que
Esther siguen viviendo en ese castillo de Hadas.
En Lepe han muerto 4 personas, 2 en un asesinato y
En Lepe han muerto 4 personas, 2 en un asesinato y otras dos en la
reconstruccion de los hechos.
SOLO TRES VECES INFIEL
SOLO TRES VECES INFIEL
———————-
Alberto y Mariela estaban próximos a celebrar sus Bodas de
Plata matrimoniales. Una tranquila noche de viernes, cuando
estaban próximos a apagar la luz e irse a dormir, Alberto con
voz muy suave y tono algo tímido soltó la pregunta como un
cañonazo:
-«Gordita, ¿tú alguna vez me has sido infiel en estos años?»
-«Ay… bobito, tú si preguntas unas cosas, ¿cómo se te ocurre?
Claro que no.»
-«Seguro, gordita… ¿nunca, nunca?»
-«Y ahora que fue lo que se te metió en la cabeza? Te digo que
nunca… cielito!»
-«Pero no te molestes… es sólo que hay días en que esas ideas
aparecen… no es que a estas alturas me moleste, pero es que
las dudas me matan».
Mariela permaneció un rato en silencio, abrazó a Alberto y
acercando su cara a la mejilla le susurró:
-«Mira mi cielo… si de verdad no te molesta y te hace estar
más tranquilo… sí, en estos 25 años te fui infiel 3 veces…».
Alberto alcanzó a tener un primer impulso de reaccionar pero se
tranquilizó, respiró profundo y con voz pausada le dijo a su
mujer:
-«¿Tres veces? ¿Y eso? Ahora no me vayas a dejar lleno de
dudas…»
-«Cielito, no le des más vueltas… fue hace tanto tiempo…»
-«No, cuéntame… te juro que es mejor, gordita».
-«Bueno. ¿Recuerdas hace como veinte años cuando querías comprar
la casa y en el banco no te querían hacer ningún préstamo?
Recuerdas que un día el gerente en persona vino, trajo los
papeles, te dio un plazo más amplio y con menores intereses?».
-«¿De verdad hiciste ese sacrificio para que yo lograra mi
sueño?» Ella movió la cabeza tímidamente y lo miró con cautela.
-«Tú sí eres la mujer más maravillosa del mundo… pero
cuéntame… ¿y la segunda?»
-«Ay cielito, ¿para qué quieres saber más? Déjalo así».
-«Por favor, dime… cuéntame».
-«Recuerdas cuando te dio el infarto triple… ¿recuerdas que no
teníamos cómo pagar la cirugía? ¿Recuerdas que sorpresivamente
el Doctor Haldemann se ofreció espontáneamente a hacer la
operación, viaje desde Houston y luego nunca cobró la cuenta?».
Alberto la abrazó, la besó y con voz entrecortada le dijo:
-«Mi amor, ¿de verdad tú llegaste hasta esos extremos por amor a
mí? Definitivamente tú eres la mejor esposa del mundo.» Mariela
sonrió y dejó escapar un suspiro de alivio.
-«Pero, cuéntame, ¿y la tercera?».
-«¡Ayyy Alberto no más!».
-«Por favor, no me dejes con esa espinita, cuéntame».
-«Recuerdas… cuando resolviste que querías ser presidente del
club de golf…. recuerdas que te hacían falta los votos de
otros 32 socios… ¿recuerdas que sorpresivamente barriste en la
elección?!!!
Esto era un tio que estaba robando en un huerto y
Esto era un tio que estaba robando en un huerto y en esto
aparecen dos guardias civiles, de esos de antes, brutos como ellos solos,
de tiempos del tio Paco, y lo cogen en faena. Y dice el guardia civil:
– !!A ver, usted, como se llama!!
Y el chorizo callado. El guardia civil insiste:
– !!Que como te llamas, te digo!!
Y el otro nada, que no responde. El guardia le pone la pistola
en la sien, vuelve a preguntar y el otro nada, que sigue sin decir nada.
Asi que el guardia civil va y le agarra las pelotas al chorizo, y
empieza a apretar con todas sus fuerzas. El chorizo empieza a sudar, y
dos lagrimones comienzan a recorrer sus mejillas. Pero ni pio. Y,
despues de un rato, el guardia civil:
– !!HE DICHO QUE ME DIGAS COMO TE LLAMAS!!
Y en un esfuerzo sobrehumano el chorizo responde:
– !Manolo…!
– !!MANOLO QUE MAS!!
– !Manolo… Manolo el Mudo!
Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes
Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes se
consideraba los hombres mas veloces del mundo, discutian al calor de las
copas:
– Pues yo – decia el Parisino – puedo subirme a lo mas alto de la
Eiffel, tirar un par de cubos de hielo y bajar corriendo hasta la planta
baja a recogerlos con una copa.
– Eso no es nada – decia el Neoyorquino – mi ultima hazaña fue
tirar una moneda desde el Empire State, bajar corriendo hasta la calle y
recibirla en mi bolsillo.
A lo que el mexicano respondio:
– Es que acaso no les conte de aquella vez que me subi a la torre
latinoamericana?… desde lo mas alto, me baje los pantalones y tire una
zurrada…
– Si, si, el resto lo sabemos – dijeron los otros dos – corriste
hasta abajo y atrapaste la mierda con un retrete…
– No. Cuando llegue abajo y mire hacia arriba todavia alcance a
verme el trasero.