Dos amigos :
– Pues lo que menos me gusta de estas partidas de poker por la noche
es el volver a casa. Mira, apago los faros al entrar en mi calle para que mi
esposa no vea la luz. Apago el motor antes de entrar en el garage para no
hacer ruido. Me quito los zapatos antes de entrar en casa. Me voy a dormir
al sofa andando de puntillas para no despertarla. Y no me sirve de nada,
oye, siempre me pilla.
– Es que lo haces mal. Mira, yo lo que hago es pegar un par de
bocinazos al entrar en el garage frenando, cierro el coche de un portazo,
entro en casa gritando «cariño, ya he vuelto», subo corriendo las
escaleras, salto encima de la cama, la pego un manotazo en el culo y la
digo «Maria, te apetece echar un pol– ?». Oye, y ni se mueve.
Chistes de La casa - Página 13
Oye tio, estoy en un apuro, me dejas 10.000 pelas?
Oye tio, estoy en un apuro, me dejas 10.000 pelas?
– Lo siento, no llevo nada de dinero encima.
– Y en casa?
– Todos bien, gracias.
Indiscreto
Esto es Jaimito que sorprende a su madre y a su padre haciendo
yogo-yogo, y esa misma tarde han invitado a todos los jefazos a casa a
cenar. El padre le dice a Jaimito que no se le ocurra decir ni palabra,
pero como es de esperar, Jaimito en la mesa empieza:
-Pues si, esta mañana papa y mama estaban en la cama…
El padre de Jaimito le da una patada por debajo de la mesa y
Jaimito dice:
-Ah! no! que no era mi padre.
Norbert Weiner era el tipico matematico despistado
Norbert Weiner era el tipico matematico despistado. En cierta
ocasion su familia se mudo a un pueblo muy cercano a donde vivian antes. Su
esposa, conociendole, decidio mandarle al MIT como todos los dias, y ella
se encargo de la mudanza. Tras repetirle cientos de veces (quizas mas) que
se mudaban tal dia, el dia D le dio una hoja de papel con la nueva
direccion, porque estaba absolutamente segura de que iba a olvidar.
Desgraciadamente, uso este papel para resolverle por la otra cara una duda
a un estudiante.
Cuando volvio por la tarde a su casa, por supuesto, se olvido de que
se habian mudado. Su primera reaccion al llegar a su antigua casa y verla
vacia fue la de pensar que le habian robado, y entonces recordo lo de la
mudanza. Como tampoco conseguia recordar a donde se habian mudado y no tenia
el papel, salio a la calle bastante preocupado, y vio una chica que se
acercaba; entonces la dijo :
– Perdone, pero es que yo vivia aqui antes y no consigo recordar…
– No te preocupes, papa, mama me ha mandado a recogerte.
(Hay que decir que era de noche y no se veia bien.)
Va un tio al psiquiatra y le dice.
Va un tio al psiquiatra y le dice:
– Doctor, doctor, soy incapaz de decir federico.
– Como?
– Que soy incapaz de decir federico.
– Pero si lo dice perfectamente.
– De verdad, doctor?
– Si.
Se va de la consulta, llega a casa y le dice a la mujer:
– Maria, vete al federico y saca dos cervezas, vamos a celebrar que ya
estoy bien.
El inquilino llama al casero para instarle a que haga
El inquilino llama al casero para instarle a que haga
reparaciones en su casa:
-Aqui no se puede vivir! este piso esta lleno de ratas!
-De ratas!
-Mire, mire…
Pone un trocito de queso en el suelo y en un momento aparencen
mas o menos tres millones y medio de ratas que se llevan el
trozo de queso.
El casero dice:
-Increible, y oiga que hace ese pulpo en la pared?
-Bueno, ahora vamos con las ratas, de la humedad ya hablaremos
luego.
Si el matrimonio fuera bueno
Si el matrimonio fuera bueno, Dios estaria casado.
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
UNA RELACION HOMBRE-MUJER
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Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una
mujer llamada Esther. El le propone ir juntos al cine, ella
acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después el le invita
a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose
regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún
otro.
–
Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le
ocurre a Esther y, sin pensarlo realmente, ella dice:
–
– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?
–
Y entonces se hace el silencio en el coche. A Esther le parece
un silencio estruendoso. Ella piensa: – Vaya, me pregunto si le
habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente
restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy
tratando de forzarle a alguna clase de obligación que el no
desea, o sobre la que no está muy seguro.-
–
Y Luis esta pensando: – Vaya. Seis meses.-
–
Y Esther piensa: – Pero yo tampoco estoy segura de querer esta
clase de relación. A veces me gustaría tener un poco más de
libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente
quiero que nos mantenga en la dirección a la que nos estamos
dirigiendo lentamente… quiero decir, ¿hacia donde vamos?
¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de
intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida
juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Es que
conozco realmente a esta persona?-
–
Y Luis piensa: – …así que eso significa que fue… veamos…
febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de
dejar el coche en el taller, o sea que… veamos el
cuentakilometros… ¡Coño! Tengo que cambiarle el aceite al
coche.-
–
Y Esther piensa: – Está disgustado. Puedo verlo en su cara.
Quizás estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere
más de nuestra relación, mas intimidad, mas compromiso; quizás
el ha notado –antes que yo- que yo estaba sintiendo algunas
reservas. Si, apuesto a que es eso. Por eso es tan renuente a
decir nada sobre sus propios sentimientos. Tiene miedo de ser
rechazado.-
–
Y Luis piensa: – Y voy a tener que decirles que me miren la
transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan,
todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten
echarle la culpa al frío. – ¿Qué frío? Hay 30_C fuera, y esta
cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago a esos
ladrones incompetentes 60.000 pelas.-
–
Y Esther esta pensando: – Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo
estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable,
haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me
siento. Simple y llanamente, no estoy segura.-
–
Y Luis piensa: – Probablemente me dirán que solo tiene tres
meses de garantías. Eso es justo lo que van a decirme, los
capullos.-
–
Y Esther esta pensando: – Quizás soy demasiado idealista,
esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando
estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una
persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me
importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una
persona que sufre por causa de mi egocéntricas fantasías
románticas de colegiala.-
–
Y Luis piensa: – ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una
garantía. Cogeré su garantía y la…-
–
– Luis -dice Esther en alto- ¿Qué? – dice Luis, sorprendido
–
– ¿Por favor, no te tortures así! -dice ella, con un inicio de
lagrimas en sus ojos. – Quizás nunca debí haber dicho… Oh,
Dios, me siento tan…- Se interrumpe, sollozando.
–
– ¿Qué? – dice Luis
–
– ¡Soy tan tonta! – solloza Esther -. Quiero decir, ya se que no
hay tal caballero. Realmente lo se. Es estúpido. No hay
caballero, ni caballo.
–
– ¿No hay caballo? – dice Luis.
–
– Piensas que soy tonta, ¿verdad? – dice Esther
–
– ¡No! – dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta
adecuada
–
– Es solo que… solo que… necesito algo de tiempo – dice
Esther.
–
Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo
rápido que puede, trata de decir una respuesta segura.
Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:
–
– Si – dice
–
Esther, fuertemente emocionada, toca su mano:
–
– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso?! – dice ella
–
– ¿El que? – dice Luis
–
– Eso sobre el tiempo – dice Esther
–
– Oh, – dice Luis -, si, claro.
–
Esther se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en
sus ojos, haciendo que el se ponga muy nervioso sobre lo que
ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un
caballo. Al final, ella dice:
–
– Gracias, Luis
–
– Gracias – dice Luis
–
Entonces el la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma
torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras
que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende
la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una
retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que
nunca ha oído hablar. Una débil voz en los mas recónditos
rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el
coche, pero esta bien seguro de que no hay forma de que pudiese
entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello.
(Esta es también la política de Luis acerca del hambre en el
mundo).
–
Al día siguiente Esther llamara a su mejor amiga, o quizás dos
de ellas, y hablaran sobre la situación sobre seis horas
seguidas. Con doloroso detalle, analizaran todo lo que ella dijo
y todo lo que el dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez,
examinando cada palabra, y gesto por nimios significados,
considerando cada posible ramificación. Continuaran discutiendo
el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, nunca
llegando a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de
el, tampoco.
–
Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un
amigo común suyo y de Esther, durante los anuncios, fruncirá el
ceño y dirá:
–
– Raúl, ¿tu sabes si Esther tuvo alguna vez un caballo?
–
Nada mas, un saludo a todas aquellas mujeres que igual que
Esther siguen viviendo en ese castillo de Hadas.
Jaimito i las matemáticas
Esto es Jaimito que llega a casa y le pregunta su madre:
– Jaimito y ellibro de matemáticas?
Y dice Jaimito:
– Lo e dejado en el psiquiatra por que tenia muchos problemas!
Dos tipos discuten.
Dos tipos discuten:
– Entonces, Tatiana ha aceptado tu proposicion de matrimonio?
– Pues claro! Excepto que me ha dicho que tenga un poco de
paciencia.
– Y eso?
– Me ha dicho que soy el ultimo hombre con el que desearia casarse.