Chistes de Quie - Página 13

Dos amigos.

Dos amigos:
– Jo tio, y esa cara?
– Es que estoy hecho polvo, porque me han dicho que me van a
tener que extirpar la vesicula.
– Bah! no te preocupes.
– Pero tu crees que podre vivir sin vesicula?
– Claro, yo se de un tio que hasta vive sin higado.
– Si? Pero eso es imposible! Quien es?
– El carnicero de la esquina, dice que ya no es negocio.

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De vuelta en la granja

Un ingeniero agronomo recien licenciado vuelve a la granja de su
padre, y se da una vuelta con el.
– Mira, papa, estas trabajando con unos metodos demasiado anticuados
que hacen que tu produccion sea demasiado baja. Por ejemplo, a que no puedes
conseguir siquiera diez kilos de manzanas de cada uno de estos arboles ?
– Claro que no, hijo. Esto son naranjos.

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Un tio se casa, con lo cual sienta la cabeza, entre

Un tio se casa, con lo cual sienta la cabeza, entre otras cosas
porque su mujer es un poco celosa.
– Donde vas Mariano!
– Nada, por tabaco.
– No te vayas, que despues te metes en alguna juerga y la tenemos.
– Pero que juerga ni que narices, si solo voy por tabaco.
– Que ya nos conocemos! Te quedas aqui y punto!
– Pero Maria, si solo voy aqui abajo, compro la cajetilla y me
vuelvo.
– Que no!
– Por fa….
Al final, como las mujeres suelen tener mejor corazon que los
hombres, accede. El Mariano baja al estanco y esta cerrado, con lo cual se
va a la maquina de la cafeteria. Alli se da cuenta que no tiene suelto para
echar a la maquina.
– Camarero, me cambia un billete de 1000?
– Lo siento, pero es que no tengo cambio porque es pronto, pero en
cuanto vengan unos pocos clientes se lo cambio, si quiere mientras tanto le
pongo un cafe.
– Venga, va.
El hombre se da cuenta de que los unicos clientes en el bar son el
y la «vecinita» del quinto, que esta, vamos, que esta como para mojar pan.
Ademas lleva una minifalda que le llega por el ombligo, un maillot en el
que se le notan hasta las venas, no para de cruzar las piernas y… Bueno,
no digo mas. El caso es que le empieza a guiñar un ojo, se le acerca, le
dice que si le invita a algo… Conclusion: La carne es debil, pero no
tanto, porque la orgia duro tres dias con sus tres noches. El Mariano
vuelve a casa y no sabia que decir a su mujer, al final se le ocurre una
idea, se pone un lapiz en la oreja y llama a su puerta:
– Pero Mariano, donde has estado!!!.
– Bueno, pues es que resulta que a la vecina del quinto le va la
marcha y he estado de orgia con ella.
La mujer le coge el lapiz de la oreja y le dice:
– Anda! entra, pillastre, que ya se que has estado jugando a las
cartas con los amigos!!.

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Se muere Marx y se va al infierno

Se muere Marx y se va al infierno. A los tres dias sube el demonio
a ver a San Pedro.
– Co~o Botero, que mala cara traes!
– No me hables, macho, que me han mandao a un tal Marx, y ya no hay
quien haga nada en el infierno. El tio ha montao una revolucion,
con manifestaciones, huelgas… para que te voy a contar.
– Oye, pues mandamelo p’aca unas semanas, a ver si se calman las
cosas ahi abajo.
– Pedro, macho, me has salvao la vida. Esta tarde te lo mando.
A las 3 semanas vuelve a subir Lucifer.
– Que, como os va con el Marx ese que os mande?
– Ah, perfecto, macho, el tio se ha integrado aqui como nadie. Ha echo
amigos con los angeles, con los santos…
El demonio, sorprendido dice
– Pero… pero… y que dice Cristo a todo esto?
– Uy! Cristo y Marx son intimos, como u~a y carne, siempre juntos
discutiendo problemas filosoficos…
El demonio no da credito a lo que oye, y pregunta
– Pero bueno, y Dios que dice a todo esto?
– Dios…? Dios…? Pero si Dios no existe!!

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Una señora muy potable (no como las que hay en Nottingham)

Una señora muy potable (no como las que hay en Nottingham) va a
confesarse. El cura se le queda mirando a los senos y para refrenar su deseo
le dice:
– Por favor hija, vayase.
Al dia siguiente vuelve la señora a confesarse y vuelta a pasar lo
mismo. Al dia siguiente sigue el cura la misma pauta y defendiendo sus
derechos de parroquiana le pregunta al cura:
– Pero padre, es que no tengo el Derecho Divino?
– Si hija mia, y el izquierdo tambien!!

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UNA RELACION HOMBRE-MUJER

UNA RELACION HOMBRE-MUJER
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Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una
mujer llamada Esther. El le propone ir juntos al cine, ella
acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después el le invita
a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose
regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún
otro.

Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le
ocurre a Esther y, sin pensarlo realmente, ella dice:

– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?

Y entonces se hace el silencio en el coche. A Esther le parece
un silencio estruendoso. Ella piensa: – Vaya, me pregunto si le
habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente
restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy
tratando de forzarle a alguna clase de obligación que el no
desea, o sobre la que no está muy seguro.-

Y Luis esta pensando: – Vaya. Seis meses.-

Y Esther piensa: – Pero yo tampoco estoy segura de querer esta
clase de relación. A veces me gustaría tener un poco más de
libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente
quiero que nos mantenga en la dirección a la que nos estamos
dirigiendo lentamente… quiero decir, ¿hacia donde vamos?
¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de
intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida
juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Es que
conozco realmente a esta persona?-

Y Luis piensa: – …así que eso significa que fue… veamos…
febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de
dejar el coche en el taller, o sea que… veamos el
cuentakilometros… ¡Coño! Tengo que cambiarle el aceite al
coche.-

Y Esther piensa: – Está disgustado. Puedo verlo en su cara.
Quizás estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere
más de nuestra relación, mas intimidad, mas compromiso; quizás
el ha notado –antes que yo- que yo estaba sintiendo algunas
reservas. Si, apuesto a que es eso. Por eso es tan renuente a
decir nada sobre sus propios sentimientos. Tiene miedo de ser
rechazado.-

Y Luis piensa: – Y voy a tener que decirles que me miren la
transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan,
todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten
echarle la culpa al frío. – ¿Qué frío? Hay 30_C fuera, y esta
cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago a esos
ladrones incompetentes 60.000 pelas.-

Y Esther esta pensando: – Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo
estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable,
haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me
siento. Simple y llanamente, no estoy segura.-

Y Luis piensa: – Probablemente me dirán que solo tiene tres
meses de garantías. Eso es justo lo que van a decirme, los
capullos.-

Y Esther esta pensando: – Quizás soy demasiado idealista,
esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando
estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una
persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me
importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una
persona que sufre por causa de mi egocéntricas fantasías
románticas de colegiala.-

Y Luis piensa: – ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una
garantía. Cogeré su garantía y la…-

– Luis -dice Esther en alto- ¿Qué? – dice Luis, sorprendido

– ¿Por favor, no te tortures así! -dice ella, con un inicio de
lagrimas en sus ojos. – Quizás nunca debí haber dicho… Oh,
Dios, me siento tan…- Se interrumpe, sollozando.

– ¿Qué? – dice Luis

– ¡Soy tan tonta! – solloza Esther -. Quiero decir, ya se que no
hay tal caballero. Realmente lo se. Es estúpido. No hay
caballero, ni caballo.

– ¿No hay caballo? – dice Luis.

– Piensas que soy tonta, ¿verdad? – dice Esther

– ¡No! – dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta
adecuada

– Es solo que… solo que… necesito algo de tiempo – dice
Esther.

Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo
rápido que puede, trata de decir una respuesta segura.
Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:

– Si – dice

Esther, fuertemente emocionada, toca su mano:

– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso?! – dice ella

– ¿El que? – dice Luis

– Eso sobre el tiempo – dice Esther

– Oh, – dice Luis -, si, claro.

Esther se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en
sus ojos, haciendo que el se ponga muy nervioso sobre lo que
ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un
caballo. Al final, ella dice:

– Gracias, Luis

– Gracias – dice Luis

Entonces el la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma
torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras
que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende

la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una
retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que
nunca ha oído hablar. Una débil voz en los mas recónditos
rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el
coche, pero esta bien seguro de que no hay forma de que pudiese
entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello.
(Esta es también la política de Luis acerca del hambre en el
mundo).

Al día siguiente Esther llamara a su mejor amiga, o quizás dos
de ellas, y hablaran sobre la situación sobre seis horas
seguidas. Con doloroso detalle, analizaran todo lo que ella dijo
y todo lo que el dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez,
examinando cada palabra, y gesto por nimios significados,
considerando cada posible ramificación. Continuaran discutiendo
el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, nunca
llegando a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de
el, tampoco.

Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un
amigo común suyo y de Esther, durante los anuncios, fruncirá el
ceño y dirá:

– Raúl, ¿tu sabes si Esther tuvo alguna vez un caballo?

Nada mas, un saludo a todas aquellas mujeres que igual que
Esther siguen viviendo en ese castillo de Hadas.

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