Chistes de Tia - Página 4

Un partido de furbo entre la Real Sociedad y el Athletic

Un partido de furbo entre la Real Sociedad y el Athletic. Gana el
Athletic, y los forofos Bilbainos se van a celebrarlo por los bares de
Donosti. Un grupo de ellos entra en uno y piden un agua de Bilbao. El
camarero les trae agua mineral, y los bilbainos, con mucha condescendencia
y prepotencia le explican que en Bilbao al champan lo llaman agua de
Bilbao. El camarero les pone su champan. Cuando se lo terminan, piden la
cuenta. El camarero, con naturalidad, les dice:
– «No, en San Sebastian el agua no la cobramos».

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Una historia que alguien dice que es cierta (como siempre)

Una historia que alguien dice que es cierta (como siempre). Resulta
que a una tia le roban el coche, y al hacer la denuncia dice que este coche
tenia un telefono. Entonces un policia llama a ese telefono, y le dice al
conductor que si se acuerda de el, que estuvieron hablando sobre lo del
anuncio del coche hace un mes, que ya ha decidido finalmente y que va a
comprarle el coche, tras haber estado mirando precios y tal. El chorizo
pico, y fue detenido al ir a la cita para cerrar el trato esa misma tarde.

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UNA RELACION HOMBRE-MUJER

UNA RELACION HOMBRE-MUJER
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Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una
mujer llamada Esther. El le propone ir juntos al cine, ella
acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después el le invita
a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose
regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún
otro.

Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le
ocurre a Esther y, sin pensarlo realmente, ella dice:

– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?

Y entonces se hace el silencio en el coche. A Esther le parece
un silencio estruendoso. Ella piensa: – Vaya, me pregunto si le
habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente
restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy
tratando de forzarle a alguna clase de obligación que el no
desea, o sobre la que no está muy seguro.-

Y Luis esta pensando: – Vaya. Seis meses.-

Y Esther piensa: – Pero yo tampoco estoy segura de querer esta
clase de relación. A veces me gustaría tener un poco más de
libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente
quiero que nos mantenga en la dirección a la que nos estamos
dirigiendo lentamente… quiero decir, ¿hacia donde vamos?
¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de
intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida
juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Es que
conozco realmente a esta persona?-

Y Luis piensa: – …así que eso significa que fue… veamos…
febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de
dejar el coche en el taller, o sea que… veamos el
cuentakilometros… ¡Coño! Tengo que cambiarle el aceite al
coche.-

Y Esther piensa: – Está disgustado. Puedo verlo en su cara.
Quizás estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere
más de nuestra relación, mas intimidad, mas compromiso; quizás
el ha notado –antes que yo- que yo estaba sintiendo algunas
reservas. Si, apuesto a que es eso. Por eso es tan renuente a
decir nada sobre sus propios sentimientos. Tiene miedo de ser
rechazado.-

Y Luis piensa: – Y voy a tener que decirles que me miren la
transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan,
todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten
echarle la culpa al frío. – ¿Qué frío? Hay 30_C fuera, y esta
cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago a esos
ladrones incompetentes 60.000 pelas.-

Y Esther esta pensando: – Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo
estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable,
haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me
siento. Simple y llanamente, no estoy segura.-

Y Luis piensa: – Probablemente me dirán que solo tiene tres
meses de garantías. Eso es justo lo que van a decirme, los
capullos.-

Y Esther esta pensando: – Quizás soy demasiado idealista,
esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando
estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una
persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me
importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una
persona que sufre por causa de mi egocéntricas fantasías
románticas de colegiala.-

Y Luis piensa: – ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una
garantía. Cogeré su garantía y la…-

– Luis -dice Esther en alto- ¿Qué? – dice Luis, sorprendido

– ¿Por favor, no te tortures así! -dice ella, con un inicio de
lagrimas en sus ojos. – Quizás nunca debí haber dicho… Oh,
Dios, me siento tan…- Se interrumpe, sollozando.

– ¿Qué? – dice Luis

– ¡Soy tan tonta! – solloza Esther -. Quiero decir, ya se que no
hay tal caballero. Realmente lo se. Es estúpido. No hay
caballero, ni caballo.

– ¿No hay caballo? – dice Luis.

– Piensas que soy tonta, ¿verdad? – dice Esther

– ¡No! – dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta
adecuada

– Es solo que… solo que… necesito algo de tiempo – dice
Esther.

Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo
rápido que puede, trata de decir una respuesta segura.
Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:

– Si – dice

Esther, fuertemente emocionada, toca su mano:

– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso?! – dice ella

– ¿El que? – dice Luis

– Eso sobre el tiempo – dice Esther

– Oh, – dice Luis -, si, claro.

Esther se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en
sus ojos, haciendo que el se ponga muy nervioso sobre lo que
ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un
caballo. Al final, ella dice:

– Gracias, Luis

– Gracias – dice Luis

Entonces el la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma
torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras
que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende

la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una
retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que
nunca ha oído hablar. Una débil voz en los mas recónditos
rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el
coche, pero esta bien seguro de que no hay forma de que pudiese
entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello.
(Esta es también la política de Luis acerca del hambre en el
mundo).

Al día siguiente Esther llamara a su mejor amiga, o quizás dos
de ellas, y hablaran sobre la situación sobre seis horas
seguidas. Con doloroso detalle, analizaran todo lo que ella dijo
y todo lo que el dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez,
examinando cada palabra, y gesto por nimios significados,
considerando cada posible ramificación. Continuaran discutiendo
el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, nunca
llegando a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de
el, tampoco.

Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un
amigo común suyo y de Esther, durante los anuncios, fruncirá el
ceño y dirá:

– Raúl, ¿tu sabes si Esther tuvo alguna vez un caballo?

Nada mas, un saludo a todas aquellas mujeres que igual que
Esther siguen viviendo en ese castillo de Hadas.

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Dos tipos discuten.

Dos tipos discuten:
– Entonces, Tatiana ha aceptado tu proposicion de matrimonio?
– Pues claro! Excepto que me ha dicho que tenga un poco de
paciencia.
– Y eso?
– Me ha dicho que soy el ultimo hombre con el que desearia casarse.

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Entra un hombre en el portal de su casa.

Entra un hombre en el portal de su casa y se encuentra con una vecina que está más buena que el pan. Se meten en el ascensor y éste queda atrancado entre dos pisos. Pasa el tiempo y nadie va a rescatarlos, entrándole a la tía un calentón entre las piernas. Se fija en su vecino y piensa que no está mal, se desnuda y le agoniza:
-¡” Hazme mujer, hazme mujer!”.
El vecino se queda alucinado, se desnuda a toda velocidad, le da el traje a la mujer y le dice:
-«toma y dámelo lavado y bien planchado para mañana temprano, que me hace falta».

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ULTIMA TECNOLOGIA EN TELEFONIA CELULAR

ULTIMA TECNOLOGIA EN TELEFONIA CELULAR
Es un almuerzo de trabajo de ejecutivos, intervienen un norteamericano, un japonés y un argentino.
Al rato suena un teléfono celular y el americano, utilizando la mano derecha como si fuera un teléfono
celular, comienza a
hablar, el argentino lo mira extrañado y sigue charlando con el japonés y continua comiendo como un
degenerado…
El norteamericano termina de hablar y le preguntan:
– ¿Qué fue eso …?
– ¡Ah!, responde el norteamericano, esta es la nueva tecnología americana, me colocaron un auricular
en el pulgar derecho, un micrófono en el dedo meñique y un circuito en la mano, así tengo un teléfono
celular integrado en mi mano derecha.
Continúan los 3 conversando, mientras el argentino sigue morfando… (morfando, en argentina,
significa comiendo en lenguaje vulgar)
Al rato suena otro teléfono celular y el japonés comienza a hablar como si estuviera usando un
teléfono celular, el argentino lo mira extrañado y sigue charlando con el yanqui mientras sigue
comiendo a lo bestia…
El japonés termina de hablar y le preguntan:
– ¿Qué fue eso …?
– ¡Ah!, Responde el japonés, esta es la nueva tecnología japonesa, muy superior a la americana. Me
colocaron un micrófono en una muela, un auricular y un circuito en la oreja, así tengo un teléfono
celular integrado en mi cabeza y puedo contestar las llamadas sin tener que utilizar las manos.
El argentino queda muy impresionado y sigue comiendo… al rato se empieza a sentir mal. Le duele
mucho el estómago y siente
gases.
En un momento tiene un dolor impresionante, no puede más y se raja un pedo terrible en medio de la
cena; el yanqui y el
japonés lo miran y le preguntan:
– ¿Que fue eso …?
– ¡Ah!, (Dice el argentino canchero) acabo de recibir un fax… pero no lo voy a leer ahora.

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Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes

Tres tios, un Parisino, un Neoyorquino y un Mexicano, a quienes se
consideraba los hombres mas veloces del mundo, discutian al calor de las
copas:
– Pues yo – decia el Parisino – puedo subirme a lo mas alto de la
Eiffel, tirar un par de cubos de hielo y bajar corriendo hasta la planta
baja a recogerlos con una copa.
– Eso no es nada – decia el Neoyorquino – mi ultima hazaña fue
tirar una moneda desde el Empire State, bajar corriendo hasta la calle y
recibirla en mi bolsillo.
A lo que el mexicano respondio:
– Es que acaso no les conte de aquella vez que me subi a la torre
latinoamericana?… desde lo mas alto, me baje los pantalones y tire una
zurrada…
– Si, si, el resto lo sabemos – dijeron los otros dos – corriste
hasta abajo y atrapaste la mierda con un retrete…
– No. Cuando llegue abajo y mire hacia arriba todavia alcance a
verme el trasero.

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